Nacionales-, Especialistas alertan sobre el aumento de jóvenes expuestos a las apuestas deportivas digitales y advierten sobre el uso de tarjetas familiares sin autorización. El Mundial podría potenciar aún más este fenómeno.
A poco del inicio de la Copa Mundial de Fútbol 2026, especialistas en salud mental y tecnología expresan su preocupación por el creciente acceso de adolescentes y jóvenes a plataformas de apuestas online, una práctica que se ha expandido notablemente en los últimos años y que podría intensificarse durante el evento deportivo más importante del planeta.
El Mundial, que se disputará por primera vez con 48 selecciones y un total de 104 partidos, es considerado por analistas del sector como uno de los mayores motores de la industria global de apuestas deportivas. Las estimaciones indican que el torneo podría superar los 50.000 millones de dólares en apuestas a nivel mundial, convirtiéndose en el más apostado de la historia.
Un fenómeno que no deja de crecer
Los antecedentes recientes reflejan la magnitud del fenómeno. Durante la Copa del Mundo de Qatar 2022, la cantidad de usuarios que realizaron apuestas vinculadas al fútbol aumentó un 106% respecto al período previo al torneo, mientras que el volumen total de apuestas creció alrededor de un 57%.
Sin embargo, más allá de las cifras económicas, la expansión del juego online entre menores de edad genera una creciente preocupación. Una encuesta nacional reveló que el 16% de las personas de entre 16 y 29 años realiza apuestas por internet, una cifra que casi duplica el promedio general de la población.
El impacto de los hábitos familiares
La psicóloga Clara Raznoszczyk Schejtman explicó que el acceso temprano a dispositivos electrónicos y la normalización de determinadas conductas dentro del hogar pueden influir en la aparición de comportamientos vinculados al juego.
“Siempre se recomienda supervisar el uso de pantallas en todas las edades. Los chicos no pueden manejar libremente estos dispositivos sin acompañamiento de los adultos”, señaló en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas.
Según la especialista, muchos adolescentes reproducen acciones observadas en su entorno familiar. En algunos casos, incluso llegan a utilizar tarjetas bancarias de sus padres sin autorización para acceder a plataformas de apuestas ilegales.
La importancia de acompañar y establecer límites
Los especialistas coinciden en que la prevención no debe basarse únicamente en prohibiciones. El acompañamiento de los adultos resulta fundamental para promover hábitos saludables en el uso de la tecnología.
“Los adultos tienen que involucrarse. No alcanza con decir que algo está prohibido. Es necesario ofrecer alternativas atractivas, actividades recreativas, juegos compartidos o espacios de encuentro que resulten interesantes para los chicos”, explicó Raznoszczyk.
Asimismo, advirtió que la exposición constante a contenidos digitales altamente estimulantes puede dificultar que niños y adolescentes encuentren interés en propuestas más simples o tradicionales.
Prevención y control digital
Entre las recomendaciones para las familias se encuentran la utilización de controles parentales, el seguimiento de las actividades digitales de los menores y el diálogo permanente sobre los riesgos asociados a las apuestas online.
La especialista destacó que la privacidad de los adolescentes debe construirse sobre una relación de confianza, aunque remarcó que los padres deben estar atentos y poder intervenir cuando detecten señales de alerta.
Además, señaló que el uso excesivo de plataformas digitales puede relacionarse con problemas de ansiedad, dificultades para la comunicación interpersonal y una menor capacidad de reflexión, desafíos que se vuelven cada vez más frecuentes en un entorno digital en constante expansión.
Mientras el Mundial 2026 se prepara para captar la atención de millones de personas alrededor del mundo, especialistas insisten en la necesidad de fortalecer la prevención y la educación digital para evitar que el entusiasmo por el deporte se convierta en una puerta de entrada a conductas de riesgo entre los más jóvenes.


