El Unco suma un nuevo registro de nidificación de gallineta

Santa Cruz-, Por primera vez, el equipo de Parque Patagonia registró nidos activos de gallineta austral en este humedal. El hallazgo permitió documentar huevos, pichones y conductas de crianza, y confirma la recuperación del ambiente.
Se trata de un trabajo que lleva años y que apunta, básicamente, a entender mejor a una de las aves más difíciles de ver en la Patagonia. La gallineta austral fue dada por extinta hasta fines de los 90 y, desde entonces, el seguimiento se construye con paciencia y mucho trabajo en el territorio. Censos, anillado y cámaras trampa permiten hoy acompañar sus movimientos y conocer cómo usa el humedal.
Emanuel Jacquier, integrante del equipo de investigación, explica que la especie funciona además como un indicador del estado de los humedales. Su presencia está directamente asociada a ambientes bien conservados, por lo que conocer cómo se mueve, dónde se alimenta y en qué condiciones se reproduce, permite evaluar el impacto real de las acciones de restauración que se desarrollan en el parque.
La pieza que faltaba
En El Unco ya existían registros de adultos, pichones y conductas reproductivas, pero hasta ahora no había sido posible localizar un nido. “Después de varios años de trabajo, encontrar estos nidos fue clave porque nos permitió cerrar el ciclo reproductivo completo”, cuenta Jacquier. Y es que, la posibilidad de colocar cámaras y registrar la incubación y la crianza abrió una ventana inédita al comportamiento de la especie.
Además del valor simbólico, el hallazgo permitió confirmar con datos concretos qué tipo de microhábitat necesita la gallineta para reproducirse. Emanuel cuenta que los nidos aparecieron en juncales con pastizales inundables, con pocos centímetros de agua y vegetación densa, pero lo suficientemente abierta como para permitir el desplazamiento. “Están construidos con gramíneas, con la base tocando el agua y la copa elevada, y conectados por pequeños pasillos que facilitan la movilidad y la huida ante predadores”.
Seguir las señales
La localización de los nidos fue posible gracias al uso de transmisores VHF colocados en algunos individuos, combinados con el anillado y el apoyo de cámaras trampa. Durante los monitoreos, el equipo comenzó a notar, como explica Emanuel Jacquier, “desplazamientos muy reducidos y repetitivos dentro de sectores específicos del juncal”, un comportamiento que les indicó que “podían estar incubando”.
A partir de esa señal, decidieron aumentar la frecuencia del seguimiento y así lograron localizar dos nidos durante la temporada. Ese paso permitió colocar cámaras y registrar escenas poco conocidas hasta ahora. “Pudimos observar a ambos adultos participando de la crianza, turnándose en el nido mientras el otro busca alimento”, cuenta Jaquier, además de documentar la eclosión de los huevos y los primeros días de vida de los pichones.
Las cámaras también permitieron seguir el desarrollo posterior. Según detalla el investigador, “los pichones abandonan el nido generalmente entre las 24 y 48 horas posteriores a la última eclosión, pero continúan acompañados por los padres durante unas tres semanas”. En los primeros días, explica, los adultos los alimentan y les enseñan cómo y de qué alimentarse, y “a los cinco días de nacidos ya capturan insectos, como lombrices, por su cuenta”.
El estado del humedal
Para Jacquier, poder documentar estas etapas tiene un valor que va más allá del registro puntual. “Es información fundamental para la conservación de la especie y para el manejo del ambiente”, señala. Identificar sectores sensibles del humedal, orientar mejor las acciones de restauración y evaluar si los trabajos realizados están dando resultado es parte de lo que permite este tipo de seguimiento.
Que la gallineta austral se esté reproduciendo en El Unco es una señal clara de que los humedales están recuperándose y volviendo a cumplir su rol ecológico. Es un proceso que requiere de paciencia, porque va a su propio pulso. Un proceso silencioso que se revela en escenas mínimas, como un nido entre juncos, pichones aprendiendo a vivir y un humedal que vuelve a respirar.

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