Pico Truncado-, Tras el rescate de los hermanitos de 5 y 7 años que conmociona a Santa Cruz, se conocieron los detalles del quiebre familiar que precedió a los abusos. La madre y el padrastro enfrentan cargos de extrema gravedad tras ser delatados por la valentía de la menor
La localidad de Pico Truncado todavía intenta procesar el horror que se escondía detrás de las paredes de una vivienda familiar. Mientras la Justicia avanza en la investigación que mantiene imputados y detenidos a R. M. S. y a su pareja, G. M., nuevos detalles sobre el pasado de las víctimas permiten reconstruir el proceso de aislamiento y violencia al que fueron sometidos dos hermanitos de 5 y 7 años.
De acuerdo con los datos que trascendieron del expediente judicial, la historia familiar sufrió un quiebre drástico hace cinco años con el fallecimiento del padre biológico de los menores. Tras esa pérdida, la madre inició una relación de convivencia con G. M., quien asumió formalmente el rol de figura paterna en el hogar.
Sin embargo, lo que se perfilaba como una reorganización familiar derivó en un régimen de dominación absoluta. La investigación sostiene que los acusados iniciaron un proceso selectivo de destrucción de la identidad de los niños, obligándolos mediante manipulación y castigos a aceptar al padrastro, al tiempo que destruían sistemáticamente los recuerdos y objetos personales de su padre fallecido.
La imputación penal: La Fiscalía acusa formalmente a la pareja por los delitos de reducción a servidumbre, privación ilegítima de la libertad agravada, lesiones graves y abandono de persona agravado por el vínculo y por el deber legal de cuidado.
Monitoreo por cámaras y desnutrición crónica
Los peritajes presentados en la causa describen un escenario de perversión planificada. Los hermanos estuvieron sometidos de forma comprobada a un encierro permanente en una habitación, cuya puerta era obstruida deliberadamente con una escalera. Para asegurar el control y evitar que solicitaran auxilio externo, los adultos instalaron un sistema de videovigilancia interna.
A las víctimas se les prohibió concurrir a la escuela y sufrieron golpizas sistemáticas con cinturones y manos, además de severos castigos físicos cuando reclamaban alimento. Al momento del rescate, los exámenes médicos ratificaron un cuadro clínico alarmante:
El escape que evitó la tragedia
El calvario terminó gracias al instinto de supervivencia de la niña de 7 años. Durante la madrugada del pasado 26 de mayo, la menor logró burlar el cerco del cautiverio, escapó del inmueble y deambuló buscando ayuda en las inmediaciones. Su súplica desesperada por comida y su pedido directo a las autoridades («salven a mi hermanito») activaron de inmediato la intervención policial y judicial.
Especialistas en psicología infantil advierten que el impacto del encierro prolongado y la anulación de los lazos afectivos requerirán un acompañamiento interdisciplinario crónico por parte del Estado para lograr la reconstrucción de la salud mental de los menores.
El caso encendió las alarmas sociales en la provincia de Santa Cruz sobre la necesidad de optimizar los mecanismos comunitarios de detección temprana frente a situaciones de deserción escolar prolongada y aislamiento infantil radical.
(Nota y foto: ABC diario)
