Llegar por el paisaje y quedarse por todo lo demás

Santa Cruz-, Parque Patagonia cerró una temporada marcada por la naturaleza, la conservación y nuevas experiencias para los visitantes

El Parque Patagonia finalizó una de sus temporadas más destacadas, consolidándose como uno de los destinos de naturaleza más atractivos del noroeste santacruceño. Si bien muchos visitantes llegaron atraídos por la belleza de sus cañadones, senderos y paisajes únicos, con el correr de los meses comenzó a evidenciarse un interés creciente por comprender la riqueza natural, geológica y cultural que resguarda este territorio.

Desde el equipo de Turismo de Naturaleza del parque observaron un cambio significativo en las consultas de quienes recorrieron sus espacios. Las preguntas dejaron de centrarse únicamente en las distancias o los circuitos para profundizar en la fauna, la geología y los procesos de conservación que caracterizan a esta región de la Patagonia.

Senderos que invitan a descubrir

Entre los recorridos más elegidos volvió a destacarse Tierra de Colores, un sendero que combina accesibilidad, cercanía con la Ruta Nacional 40 y una impactante paleta de tonalidades naturales. Su popularidad lo convirtió nuevamente en una parada habitual para quienes visitan la zona, especialmente antes o después de recorrer el emblemático sitio arqueológico de Cueva de las Manos.

También Bajada de los Toldos mantuvo su lugar entre los favoritos. Allí, los visitantes encuentran la posibilidad de descender al cañadón, acercarse al río y disfrutar de un entorno donde las paredes de roca y el sonido del agua generan una experiencia profundamente conectada con la naturaleza.

Según explicó Juliana García, integrante del equipo de Turismo de Naturaleza, una gran parte de las consultas estuvo vinculada a las formaciones geológicas y a las características naturales del área protegida. Sin embargo, hubo una pregunta que se repitió constantemente: dónde era posible observar fauna silvestre.

La fauna, protagonista indiscutida

La temporada estuvo marcada por numerosos avistajes espontáneos de animales emblemáticos de la región. Pumas, gatos del pajonal, zorros, choiques, cóndores, chinchillones y tropas de guanacos fueron observados tanto en senderos como en caminos vehiculares.

Algunos visitantes tuvieron incluso la oportunidad de presenciar momentos excepcionales de la vida silvestre, como nacimientos de guanacos o escenas de caza protagonizadas por pumas en su hábitat natural.

Paralelamente, crecieron las experiencias guiadas orientadas a la observación responsable de fauna. Estas propuestas, desarrolladas junto a guías locales, permitieron acercarse a los animales desde una mirada respetuosa, promoviendo la conservación y el conocimiento del ecosistema.

En ese marco, la observación de pumas comenzó a consolidarse como una de las experiencias más buscadas dentro del parque. Gracias a años de trabajo en conservación, monitoreo y manejo responsable del territorio, Parque Patagonia se transformó en uno de los pocos lugares donde visitantes nacionales e internacionales llegan con la expectativa de encontrarse con el gran felino patagónico en libertad.

Esta actividad, además de fortalecer el turismo de naturaleza, abrió nuevas oportunidades para prestadores turísticos, agencias y comunidades locales vinculadas al desarrollo sostenible de la región.

El Cañadón Caracoles, una de las grandes novedades

Uno de los espacios que más creció durante el verano fue el Cañadón Caracoles. La incorporación de nueva infraestructura permitió ampliar las posibilidades de uso y mejorar la experiencia de quienes visitan el lugar.

La instalación de un centro de informes, pasarelas y senderos de acceso a los sectores de escalada favoreció la llegada de visitantes provenientes de Perito Moreno, Los Antiguos, Lago Posadas, distintas provincias argentinas e incluso de Chile.

La presencia permanente de personal de uso público también brindó mayor seguridad y acompañamiento a escaladores y turistas, fortaleciendo el desarrollo de actividades recreativas en el área.

Sin embargo, el crecimiento del cañadón no estuvo ligado exclusivamente a la escalada. Cada vez más personas eligieron el lugar para acampar, pasar el día o simplemente contemplar el paisaje.

Desde el parque destacan especialmente el comportamiento responsable de quienes recorrieron el sector. El respeto por las pasarelas, el cuidado del humedal y la convivencia armoniosa con la fauna fueron señales positivas que reflejan una creciente conciencia ambiental entre los visitantes.

Aprender para valorar

Otro espacio que continuó creciendo fue el Centro de Interpretación y Planetario, donde los visitantes pueden conocer la historia geológica del noroeste santacruceño, la evolución de las especies y los desafíos actuales vinculados a la conservación de la biodiversidad.

Durante los fines de semana, además, se desarrollaron charlas y proyecciones abiertas al público, ampliando las oportunidades de aprendizaje y acercando el conocimiento científico a quienes recorren el parque.

Más opciones para quedarse

La temporada también incorporó novedades para quienes desean prolongar su estadía. En el sector La Señalada, dentro del Portal Cañón Pinturas, fueron inauguradas las nuevas yurtas patagónicas, estructuras especialmente diseñadas para brindar comodidad y resguardo frente a las condiciones climáticas características de la región.

Equipadas para alojar hasta cuatro personas, estas instalaciones complementan la oferta de servicios existente, junto con la proveeduría que funciona en el lugar y que ofrece comidas elaboradas y productos básicos para los visitantes.

Una experiencia que trasciende el paisaje

Con el cierre de la temporada, desde Parque Patagonia destacan que muchas personas llegaron atraídas por la belleza escénica del territorio, pero terminaron encontrando una experiencia mucho más profunda.

Las conversaciones compartidas en senderos, campings y centros de informes reflejaron una conexión genuina con la naturaleza y una creciente valoración de los procesos de conservación que se desarrollan en la región.

Porque, más allá de las fotografías y los paisajes imponentes, quedan recuerdos difíciles de explicar: el silencio de un cañadón, el vuelo de un cóndor sobre las bardas, una tropa de guanacos cruzando el horizonte o la emoción de descubrir que la naturaleza todavía tiene la capacidad de transformar la mirada de quienes se animan a recorrerla.

Fuente: Agencia El Rompehielos. Proveedora de noticias e información sobre asuntos ecológicos, ambientales y culturales de la Patagonia y la Antártida Argentina.

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