Rio Gallegos-, La preocupación crece entre los vecinos del barrio Virgen del Valle de Río Gallegos ante una situación que lleva más de dos meses sin resolverse.
Una jauría compuesta por cinco perros abandonados tras la muerte de su propietario continúa generando episodios de violencia contra otros animales, mientras las denuncias realizadas no han derivado, hasta el momento, en una intervención efectiva.
El caso salió a la luz durante Semana Santa, cuando “Gordo”, la mascota de una vecina del sector, fue hallado muerto al costado de una calle con múltiples heridas. Según relató su dueña, el animal presentaba lesiones compatibles con el ataque de varios perros.
Sin embargo, no fue el único episodio. Días antes, dos perras callejeras también habían sido atacadas por la misma jauría. En esa ocasión lograron sobrevivir gracias a la asistencia de vecinos y proteccionistas, quienes posteriormente consiguieron darles un nuevo hogar.
De acuerdo con los testimonios recogidos en el barrio, los cinco perros pertenecían a un hombre que falleció a fines de marzo. Tras su muerte, los animales quedaron sin cuidados, sin acceso regular a alimento ni agua. Inicialmente permanecieron encerrados dentro del predio, pero con el paso del tiempo comenzaron a salir en busca de recursos para sobrevivir.
Vecinos aseguran que la situación se agravó progresivamente. Además de los ataques a otros perros, denunciaron la muerte de un potrillo y la presencia de más animales afectados dentro del mismo terreno donde permanecen los canes.
A pesar de que existen denuncias radicadas tanto en la Policía como en organismos de control, los residentes sostienen que no se han adoptado medidas concretas para resolver el problema.
La semana pasada, la organización proteccionista «Valentín en Cada Huella» volvió a encender las alarmas al informar un nuevo ataque. Según detallaron, otro perro sufrió graves heridas, incluyendo el desgarro de una de sus patas. La entidad también advirtió que entre los animales abandonados se encuentra una perra preñada, que permanece en condiciones precarias.
El predio donde se encuentran los canes está ubicado en la intersección de las calles Los Cauquenes y Las Gaviotas. Durante recorridas realizadas por medios locales, se pudo observar a algunos de los perros desplazándose entre cercos improvisados de chapas, maderas y alambrados. Asimismo, se registraron comportamientos agresivos hacia personas que intentaron acercarse al lugar.
Las organizaciones proteccionistas consideran que el caso excede el abandono animal y se ha convertido en una problemática de seguridad y salud pública. Sostienen que los perros no eligieron quedar solos ni pasar hambre, y que la falta de intervención oportuna contribuyó a que la situación se tornara cada vez más peligrosa.
Mientras crece la preocupación entre vecinos y rescatistas, el reclamo apunta a una pronta actuación de las autoridades para garantizar tanto el bienestar de los animales involucrados como la seguridad de otros animales y de las personas que viven en el sector.
Dos meses después de los primeros ataques, la situación continúa sin resolverse y el temor en el barrio sigue en aumento ante la posibilidad de que se produzcan nuevos episodios.
Fuente La Opinión Austral




