Nacionales-, Un estudio de la consultora EcoGo reveló que 4 de cada 10 deudores de hasta 24 años no pueden pagar sus compromisos, con un atraso promedio de $1.015.000 por persona. La historia de Valentina, que debe $42 millones, se volvió viral en TikTok.
Los argentinos de hasta 24 años se convirtieron en el grupo con los mayores niveles de morosidad del país: según un relevamiento de la consultora EcoGo, basado en datos del Banco Central combinados con el crédito no bancario, en mayo había 1.382.000 deudores menores de 24 años, de los cuales 528.000 estaban en mora (38,2%). Es decir, casi 4 de cada 10 jóvenes que tomaron algún crédito no pueden pagarlo en tiempo y forma.
Ese grupo concentra un saldo irregular total de $536.000 millones, lo que equivale en promedio a un atraso por persona de hasta $1.015.000. Para la economista Marina Dal Poggetto, la génesis del problema está en la irrupción de las fintech: «Se da porque tenés un nuevo jugador, las fintech, que son muy eficaces prestando. En esa ‘inclusión financiera’, como lo llaman, incorporaron gente al crédito que hoy no te puede pagar las cuotas».
Quiénes son estos nuevos morosos
Según el informe, la mayoría de los sub-24 recibió por fuera de los bancos «un crédito muy bajo» y terminó endeudado «por entre $700.000 y $800.000». Sus ingresos promedian entre $623.495 y $682.998 por mes (por «cuenta propia» o trabajos privados no registrados), muy por debajo del sueldo formal promedio en Argentina, que es de $1.882.445 en el sector privado y de $2.011.056 en el público. Viven con sus padres, comparten alquiler con amigos y, según la consultora, llegaron a su techo de deuda: formaron un ejército que ya no va a poder volver a pedir crédito en otra plataforma.
El crédito no bancario pasó de representar el 16% del crédito al consumo a principios de 2024 al 25% hoy. En el mismo plazo, el número de deudores que ya tenían deuda bancaria y sumaron deuda no bancaria pasó de 4,7 millones a 7,6 millones. Quienes más necesitan financiarse son justamente los que tienen menor capacidad de repago: no reúnen condiciones para un préstamo bancario, pero igual se convierten en «sujetos de crédito» por fuera del circuito habitual, con tasas mucho más altas.
La historia de Valentina
El caso que puso el tema en la conversación pública es el de Valentina, que a los 19 años ganaba $700.000 por mes trabajando en un local de ropa de un shopping y vivía con su mamá. En un mes, cuatro bancos le ofrecieron tarjetas de crédito con límites enormes; dos años después debe $42 millones. Su historia se hizo viral en TikTok cuando anunció que dejó de pagar: «No te preguntan si la necesitás. Te mandan la tarjeta a tu casa, la usás y después, obvio, estás en esta situación».
Valentina relata que la deuda original era de unos $4 millones y que creció hasta los $42 millones por los intereses. Hoy figura en situación 5, «irrecuperable», la categoría de mayor riesgo crediticio. «No tuve educación financiera. Darle $4 millones de pesos a una chica de 19 años es un mono con navajas», dijo, mientras cuestiona la facilidad con la que pudo acceder a montos tan altos siendo adolescente: «Nadie se puede pagar unas zapatillas con su sueldo: sí o sí necesita cuotas para comprar».
Las claves para salir del círculo
Para la psicopedagoga Gabriela Totaro, especialista en finanzas, la deuda relativamente pequeña de un joven «puede convertirse en un problema muy difícil de resolver si sus ingresos apenas alcanzan para cubrir los gastos básicos». El error más frecuente, dice, es creer que el límite de la tarjeta o el préstamo disponible es parte del ingreso: «es dinero prestado que después hay que devolver, generalmente con intereses». El consejo para quienes ya están endeudados es anotar ingresos, gastos y deudas, priorizar la deuda con la tasa más alta y frenar el circuito antes de seguir acumulando compromisos.
El fenómeno no es solo un problema individual: la socióloga e investigadora del CONICET Mariana Luzzi (UNSAM) advierte que, agotadas las posibilidades de generar más ingresos, «ven como única opción el endeudamiento», y que ese crédito más accesible «es también mucho más caro: los intereses son altísimos y la situación de mora puede rápidamente escalar hasta niveles de sobreendeudamiento que no hacen más que profundizar la vulnerabilidad de los hogares».
(Imagen IA- Nota en base a Clarín, con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.)