El despido en 2026 creció un 29,4% y 145.000 pidieron el seguro de desempleo

Nacionales-, Las altas a la prestación por desempleo sumaron 145.004 en los primeros nueve meses del año, un 29,4% más que en 2024. En septiembre la cobraron 127.613 personas con un pago promedio de $325.368, que subió 18,7% frente a una inflación de 33,4%.

Un total de 145.004 trabajadores registrados que fueron despedidos sin causa comenzaron a cobrar el seguro o Prestación por Desempleo entre enero y septiembre de 2026, según los datos de la Seguridad Social difundidos el sábado 17 de octubre por el diario Clarín. La cifra representa un aumento del 29,4% frente a las 112.056 altas del mismo período de 2025 y marca el ritmo de las cesantías en el empleo formal, el segmento del mercado laboral que hasta hace poco se mostraba más resistente a la caída.

El informe se arma con las altas y bajas del sistema previsional: cuenta a quienes efectivamente iniciaron el trámite tras perder un trabajo en relación de dependencia, no a partir de una encuesta. Por eso mide un universo acotado —sólo quienes tenían aportes y cumplían los requisitos— y deja afuera a los trabajadores informales y a buena parte de los monotributistas, que no acceden a la prestación. Aun así, funciona como un termómetro preciso del despido registrado, el que deja rastro administrativo.

Por sector, las 35.922 altas de la industria, las 32.928 del comercio y las 21.663 de la construcción explican seis de cada diez pedidos de la prestación en lo que va de 2026. Son los tres rubros que más empleo formal destruyeron en el año y los que concentran la mayor cantidad de reclamos y advertencias de las cámaras empresarias.

CUÁNTOS LA COBRAN Y CUÁNTO PAGA

En septiembre de 2026 cobraron la prestación 127.613 personas, con un pago promedio de $325.368. El monto nominal subió 18,7% respecto de los $274.324 de un año antes, pero la inflación interanual fue del 33,4%: en términos reales, el ingreso de un despedido perdió alrededor del 11% de poder de compra en doce meses.

Para dimensionarlo: esa prestación promedio equivale a un quinto de los $1.632.505 que en septiembre necesitó por mes una familia de cuatro integrantes para no ser pobre, según la canasta básica total del INDEC. Es decir, el seguro cubre el tramo inicial de la caída, pero no el sostenimiento de un hogar.

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El perfil de los beneficiarios muestra un sesgo de género y geográfico: 86.288 eran varones y 41.325 mujeres —dos de cada tres son hombres—, y 54.936 residían en la provincia de Buenos Aires, seguidas por Santa Fe, con 9.698; Córdoba, con 9.658, y la Ciudad de Buenos Aires, con 9.029. El informe no publica un desagregado patagónico, por lo que el impacto en Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego queda dentro del total nacional.

LA SERIE QUE NO DEJA DE CRECER

El relevamiento reconstruye una serie ascendente: 86.268 altas en 2022, 108.942 en 2023, 174.335 en 2024, 153.847 en 2025 y 145.004 apenas hasta septiembre de 2026. Sumadas, en los dos años y nueve meses de la actual gestión 473.186 personas pasaron por la prestación. La comparación más elocuente: en todo 2022 hubo 86.268 altas; ahora hubo 145.004 en nueve meses.

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La prestación se cobra hasta 12 meses y es descendente: 100% durante los primeros cuatro meses, 80% entre el quinto y el octavo y 70% entre el noveno y el duodécimo. Requiere al menos seis meses de trabajo con aportes en los últimos tres años —o 90 días en el último año para eventuales y de temporada— y se calcula sobre el 75% de la mejor remuneración de los últimos seis meses. Los mayores de 45 años cobran seis meses más. Mientras dura, el trabajador conserva las asignaciones familiares y la obra social, y esos meses computan como antigüedad para la jubilación.

Hay un detalle que explica por qué el monto promedio queda tan lejos de un salario: la resolución del Consejo del Salario fijó un tope equivalente al 100% del Salario Mínimo Vital y Móvil, y ese techo anula en la práctica el cálculo del 75% de la mejor remuneración. Para un trabajador con años de antigüedad y un sueldo medio o alto, el seguro termina representando una fracción menor de lo que ganaba.

EL PROBLEMA NO ES EL SUBSIDIO SINO LA REINSERCIÓN

El dato más duro no es el gasto que implica la prestación, sino lo que revela sobre la salida del empleo: el seguro es un puente de doce meses y, si el empleo formal no se recupera, ese puente se corta. Con 145.000 altas en nueve meses y una industria que sumó casi 36.000 despidos registrados, el riesgo es que una parte de esos trabajadores pase del seguro a la informalidad o directamente al retiro del mercado laboral, sin registro, sin aportes y sin cobertura.

Nota en base a información de Clarín y datos de la Seguridad Social, con asistencia de IA y editada por un redactor de ADNSUR.

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