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#CUENTALO, el testimonio de J.M.

Las Heras-, Después de leer tantos #cuentalo me animé a escribir el mío.

Cuando tenía 15 años el 18 de Marzo del año anterior pasando las 00:00 salí de una fiesta que hizo acá en la localidad de Las Heras llamada ” Fiesta De La Estepa Patagónica” donde hubo un recital de una banda que me gustaba. Esa noche se festejaban todo en el Camping Municipal, fui con unos amigos pero haciendo pogo la gente que estaba re manija me empujó para todos lados y me robaron mi celular. Desesperada por buscarlo, la gente se empezó a poner más pesada, me golpearon tanto que no aguante y me retire del lugar saliendo por la entrada principal donde no tenía ni luz, no había ningún policía ni inspectores de tránsito que estaban cuando yo entré. Salí caminando y me dirigí hacia el lado izquierdo porque por ahí quedaba el camino más cerca para tomar un remis y volverme a casa, pero no fue así. Iba tan distraída por lo ocurrido, pensando en cómo iba a decirle a mis papás que me robaron el celular por el que tanto rompí las bolas y les costó 10 mil mangos, escuché unos pasos y después un ”Dale, dale” de un hombre, los pasos en la tierra se escuchaban más rápidos, cuando miré había un auto de color gris sin luces y dos figuras corriendo hacia a mi. Me entró un miedo, lo primero que hice fue correr hacia la única luz que se veía que era la estación de servicio, pero reaccione tarde, ellos ya estaban atrás mío, me agarraron primero de la cara, luego de la cintura, me metieron al auto, escuché como arrancaban, el ruido de las piedras al girar las ruedas y las respiraciones de aquéllos hombres que hasta ahora sabía que eran dos. Una vez en marcha no deje de gritar, pedía ayuda aún que sabía que nadie me escuchaba, jamás me había desesperado tanto, nunca había tenido tanto miedo, no me podía quedar quieta que era lo que hombre que estaba encima mío quería que haga, como no lo hacía me golpearon la cabeza contra la puerta y me pegaba piñas en el estómago, el hombre hasta ahora era el único que hablaba. Me tenían acostada a lo largo del asiento trasero con una mano en la cara que no me dejaba ver pero cuando corrí bruscamente la cara pude ver que el que maneja era un hombre de porte bastante grande. El único hombre que hablaba me decía cosas como ”Te la voy a meter tan rico que vas a empezar a gritar de placer y no como ahora”, ”Te voy a meter la p*** entré las tetas” y cosas así de asquerosas mientras me levantaba la remera para ponerla en mi cara y arriba su mano, desabrocharme el pantalón. A medida que pasaba el tiempo el hombre no dejaba de decirme esas mierdas y no dejaba de tocarme. Pensé que ya estaba, que acá me violaban porque ellos eran más y yo solo una nena, que acá después me volaban la cabeza y ya estaba. En mi cabeza me despedía de mi vieja, de mi viejo, de mi hermanito, de mi novio y de mis abuelos y ya no me moví más pero seguía llorando. Cuando el hombre metió su mano en mi pantalón cerré los ojos hasta que pegaron un frenazo, una segunda vos comenzó a hablar y dijo ”Banca, banca es la hija de tincho boludo, la hija”, la voz que ya me venía hablando le dijo ”¿Qué tincho?” Al que otra voz diferente dijo ”Nooooo, ahora que hacemos ya se quién es” y la primera voz que hablo dijo ”Martin el hombre de XXX-XXX, el de tpp, el wifi”, luego se acercaron entré ellos y hablaban en voz baja así que mucho no escuché, al rato el auto comenzó a andar pero ya nadie decía nada hasta que gritaban ”Tírala, tírala, tírala”, abrieron la puerta, me empujaron con el auto en movimiento, apoye todo el peso en mano y luego caí de costado con la vista al cielo, no sabía si levantarme, dejar de llorar, gritar o controlar mi respiración. Miré hacia el costado donde el auto se fue y frenaron mucho más adelante para tirar mi mochila. Me levanté, baje mi remera, abroche mi pantalón y ni preste atención en el dolor abdominal, ni el de las piernas, cabeza y mano, sólo corrí y corrí en busca de ayuda. Días después mi viejo consiguiendo información se enteró que la policía no iba a hacer nada porque la policía decía que eran tipos peligrosos y no tenían ganas de meterse con ellos porque podían perjudicarse ellos, su familia, ya que vendían drogas, tenían varios quilombos con la policía pero nadie hacia nada. La gente se iba enterando lo que me había pasado que me empezaron a mirar con lástima y me abrazaban, me molestaba muchísimo eso, aún que hubo gente como el dueño de la remiseria del barrió Güemes que se ofreció a llevarme donde sea sin importar que no tenga plata para que no ande en las calles, o esos amigos que me acompañaban a todos lados o mi novio que nunca me dejó andar sola incluso se levanta todos los días a las 7 de la mañana para acompañarme al secundario. Nunca más me sentí segura, siento que ellos van a volver por mi o que le van hacer algo a mi familia, que incluso me vigilan, tal vez exagero pero me da muchísimo miedo andar en la calle, todo me da miedo. La primera vez que salí sola después de eso fue a la salida de la escuela que mi papá se tardó 5 minutos que para fue fueron eternos y entré pánico, cuando llegó comencé a gritarle que tiene que estar ahí minutos antes que yo salga que yo salía de la escuela y corría a la camioneta. Al llegar a mi casa lloré al lado de mi mamá porque tenía miedo. Me daba mucha vergüenza contar esto ya que la gente a mi espalda decía cosas como ”Que se joda, nadie la mando a salir de ahí sola”, ”Seguramente es todo mentira y ella se subió al auto con desconocidos”, ”Seguro andaba mostrando las tetas” y cosas así. Ahora que leí tantas cosas de tantas pibas me animó a escribir, a contarles lo que me pasó.

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